Un salón de bodas y una pareja, la estafa perfecta de los ciberdelincuentes

 Una agente de la unidad de ciberdelincuencia de la Guardia Civil. | DGGC
Una agente de la unidad de ciberdelincuencia de la Guardia Civil. | DGGC
  1. Introducción al caso de fraude y suplantación
  2. Inicio de la investigación y denuncias
  3. Contactos previos entre la pareja y la empresa
  4. Intervención de los ciberdelincuentes
  5. Transferencia y documentación enviada por las víctimas
  6. Descubrimiento de la estafa
  7. Reconstrucción del fraude y suplantación paralela
  8. Análisis de evidencias y seguimiento del dinero
  9. Diligencias puestas a disposición judicial

Introducción al caso de fraude y suplantación

La Cibercomandancia de la Guardia Civil investiga un fraude relacionado con suplantación de empresas, también conocido como 'Business Email Compromise' (BEC), así como un presunto delito de falsedad documental. En este caso han resultado perjudicados tanto una pareja que iba a contraer matrimonio como los propietarios de un espacio de celebraciones en Sevilla, cuya identidad fue usurpada por los ciberdelincuentes para ejecutar la estafa.

Este tipo de fraude representa un riesgo creciente en el ámbito digital, especialmente cuando está dirigido a eventos sociales y transacciones económicas importantes, como la organización de una boda.

Inicio de la investigación y denuncias

La investigación se inició tras las denuncias presentadas telemáticamente en la Sede Electrónica de la Guardia Civil por la pareja perjudicada, con domicilios en Sevilla y Salamanca, así como por la empresa cuya identidad había sido suplantada durante el fraude. Esta información fue confirmada por la Guardia Civil mediante una nota de prensa.

Meses antes del descubrimiento del fraude, la pareja había contactado con el establecimiento para organizar la celebración de su boda, dando inicio a las comunicaciones que luego fueron interferidas.

Contactos previos entre la pareja y la empresa

Después de intercambiar diversos correos electrónicos y mantener conversaciones mediante una aplicación de mensajería instantánea, la empresa confirmó la disponibilidad de la fecha y remitió la documentación necesaria para formalizar la reserva. Esta documentación incluía el contrato y las instrucciones para realizar el pago de la señal en su cuenta bancaria.

Antes de la contratación, los futuros contrayentes visitaron el establecimiento para conocer las instalaciones y concretar distintos aspectos del evento, lo que reforzó su confianza en la legitimidad de las comunicaciones que mantenían.

Intervención de los ciberdelincuentes

Sin que ninguna de las partes tuviera conocimiento, los ciberdelincuentes interfirieron en las comunicaciones electrónicas entre la pareja y la empresa. Utilizaron una dirección de correo electrónico con un dominio prácticamente idéntico al del establecimiento, desde la cual remitieron nuevas instrucciones de pago.

Estas instrucciones fraudulentas sustituyeron la cuenta bancaria legítima por otra controlada por los autores, maniobra que les permitió manipular el proceso de contratación sin ser detectados inicialmente.

Transferencia y documentación enviada por las víctimas

Convencidos de que seguían comunicándose con la empresa real, los perjudicados realizaron la transferencia correspondiente a la reserva a la cuenta bancaria facilitada por los delincuentes. Además, enviaron la documentación necesaria para formalizar la contratación, entre ella copias de sus documentos nacionales de identidad, el contrato firmado y el justificante de la transferencia.

Estos datos facilitaron la consumación del fraude y aumentaron las consecuencias jurídicas del mismo al incluir la documentación oficial de las víctimas.

Descubrimiento de la estafa

Días después, el representante del establecimiento, al comprobar que no había recibido el ingreso, contactó con la pareja por un canal distinto al empleado hasta ese momento. Fue entonces cuando ambas partes se percataron de que habían sido víctimas de una sofisticada suplantación de identidad.

Se confirmó que la transferencia efectuada había sido enviada a una cuenta bancaria ajena a la empresa, lo que evidenció el fraude cometido por los ciberdelincuentes.

Reconstrucción del fraude y suplantación paralela

Las primeras actuaciones policiales permitieron reconstruir el intercambio de comunicaciones entre las víctimas. Se determinó que los autores habían mantenido conversaciones paralelas con la pareja y con la empresa, suplantando la identidad de cada una frente a la otra.

Esta estrategia permitió a los delincuentes controlar todo el proceso de contratación y consumar el fraude con éxito, manteniendo la apariencia de legitimidad ante ambas partes.

Análisis de evidencias y seguimiento del dinero

Los agentes especializados del Equipo de la Cibercomandancia analizaron las evidencias digitales aportadas por ambos denunciantes, examinaron la trazabilidad de las comunicaciones electrónicas y realizaron un seguimiento del recorrido del dinero transferido.

Además, analizaron la cuenta bancaria receptora y contrastaron la información obtenida con investigaciones de hechos similares, logrando identificar plenamente al beneficiario del fraude.

Diligencias puestas a disposición judicial

Las diligencias instruidas tras la investigación han sido puestas a disposición de la Autoridad Judicial de Dos Hermanas, Sevilla, para continuar con el procedimiento legal correspondiente.

Este caso ejemplifica la gravedad y complejidad de las estafas por suplantación de identidad en el entorno digital, así como la importancia de la actuación rápida y coordinada de las fuerzas de seguridad.