La Madrugá, a debate: “No se puede colapsar la Madrugá cada año y mirar para otro lado”
Expertos advierten del colapso de La Madrugá y reclaman cambios urgentes en recorridos, horarios y seguridad ante el crecimiento imparable de nazarenos y público
El programa La Pasión de 7TV Sevilla centró esta semana su atención en uno de los temas más sensibles y complejos de la Semana Santa: el presente y futuro de La Madrugá. Con un tono reflexivo y directo, el espacio reunió a los contertulios Andrés Luque Teruel, Álvaro Dávila y José Manuel Valenzuela, quienes abordaron con datos y propuestas la creciente tensión que vive esta jornada.
“La Madrugá está colapsada”, advirtió Andrés Luque, quien insistió en que “los cruces de las cofradías y el crecimiento imparable de nazarenos hacen físicamente inviable mantener el actual modelo sin tomar medidas serias”. Luque señaló que de 2023 a 2025 el número de nazarenos ha aumentado en 4.000, lo que equivale a “dos cofradías largas o cuatro medianas”.
El historiador y cofrade lamentó que “no se quiere hablar del problema” y denunció que las hermandades rehúyen cualquier propuesta de cambio, incluso dentro de un marco de diálogo. “No se acepta cambiar ni el orden, ni los recorridos, ni siquiera la hora de salida”, aseveró.
Por su parte, Álvaro Dávila defendió que romper la concordia entre el Gran Poder y la Macarena, o al menos replantearla, sería clave para reorganizar los cruces más conflictivos. “La Madrugá lleva 126 años con el mismo orden. Si no hay cambios reales, no habrá solución”, sostuvo, planteando alternativas como invertir el sentido del recorrido —entrar primero por la Catedral y salir luego por Campana— o trasladar a algunas hermandades a otras ubicaciones.
Valenzuela aportó una visión realista y escéptica: “Ninguna hermandad va a reconocer que tiene un problema. Solo reaccionarán cuando colapsen del todo”. Afirmó que, pese a los esfuerzos individuales de cofradías como Triana, el Gran Poder o la Macarena, “no ha habido una estrategia común ni estudio técnico global”.
Todos coincidieron en que la solución no puede limitarse a sumar minutos o estirar horarios. “Lo que era viable hace cinco años, ya no lo es”, insistió Luque, quien señaló que la seguridad de las personas está en juego y recordó que la responsabilidad última podría recaer en el Ayuntamiento si no se actúa.
“Hay cofradías que movilizan a 5.000 personas como si fueran un pueblo entero cruzando una ciudad”, reflexionó Víctor García Rayo, director del programa, apuntando a la dimensión del fenómeno y la necesidad de una solución global.
Finalmente, se puso sobre la mesa la posibilidad de ampliar la carrera oficial para aliviar accesos y recepciones, así como repensar su trazado actual. Luque advirtió que “si el público se va, las hermandades tendrán un problema económico real”, al depender en gran parte del reparto de beneficios por los abonos.