El radical decreto de comedores escolares ya está en vigor: así cambia la dieta de los niños

La nueva regulación impone menús más saludables y restringe fritos y productos industriale
Un niño sentado en su pupitre. | Europa Press
Un niño sentado en su pupitre. | Europa Press

El Real Decreto 315/2025 ha entrado en vigor y transforma de forma obligatoria la alimentación en los comedores escolares de toda España, afectando por igual tanto a a centros públicos como a concertados y privados. La norma establece por primera vez criterios vinculantes para garantizar una dieta más saludable y equilibrada entre el alumnado.

Entre los cambios más relevantes destaca la obligatoriedad de incluir frutas y verduras a diario, con una apuesta por productos de temporada y proximidad. Asimismo, se refuerza la presencia de alimentos como el pescado, que deberá servirse entre una y tres veces por semana, y las legumbres, con una frecuencia mínima semanal, consolidando un modelo basado en la dieta equilibrada.

El decreto también fija el aumento del consumo de cereales integrales, obligando a introducir pan integral varias veces por semana y a incorporar arroz o pasta integrales de forma regular en los menús escolares. En paralelo, el agua se establece como la bebida principal en las comidas, garantizando además su acceso en los centros educativos.

En el lado opuesto, la normativa endurece las restricciones sobre productos menos saludables, limitando el consumo de carne roja a una vez por semana y el de carne procesada a un máximo de dos veces al mes. Las frituras quedan reducidas a una frecuencia semanal y los alimentos precocinados, como pizzas o empanadillas, se restringen a una vez al mes, con el objetivo de reducir la ingesta de grasas saturadas y azúcares.

Otra de las medidas clave es la eliminación de productos con alto contenido en azúcar, suprimiendo los postres lácteos azucarados y estableciendo la fruta fresca como opción principal tras las comidas. Además, se prohíbe la presencia de saleros en las mesas para controlar el consumo de sal entre los menores.

El decreto amplía su alcance más allá del comedor y regula también la oferta alimentaria en cafeterías y máquinas expendedoras de los centros educativos, donde se restringe la venta de bollería industrial, golosinas y bebidas azucaradas o energéticas, estableciendo límites nutricionales a los productos disponibles.

La norma incluye además la obligación de adaptar los menús a necesidades específicas del alumnado, garantizando alternativas para estudiantes con alergias, intolerancias o por motivos éticos o religiosos.

Junto a los criterios nutricionales, el texto incorpora medidas de sostenibilidad, fomentando el uso de productos de proximidad y la reducción de residuos y plásticos de un solo uso, así como priorizando el empleo de aceite de oliva virgen extra en la preparación de los alimentos.

Por último, el decreto establece que la aplicación de estas medidas no deberá suponer un incremento del coste para las familias, trasladando a administraciones y centros educativos la responsabilidad de implementar el nuevo modelo alimentario sin repercutir en el precio del menú escolar.