Sánchez Rico: “La Esperanza de Triana tiene algo que te arrebata y no te suelta”

La Pasión dedicó uno de sus bloques más emotivos a la devoción por la Esperanza de Triana, coincidiendo con la apertura de una exposición fotográfica que recorre 140 años de historia a través de 160 imágenes inéditas. Ignacio Sánchez Rico y Dani Otero, miembros de la Hermandad, ofrecieron un testimonio vibrante sobre el peso patrimonial, estético y espiritual de esta imagen universal para Sevilla.

La muestra, instalada en la Casa de las Columnas, se articula en orden cronológico desde la primera fotografía datada en 1885 hasta la actualidad. Algunas de estas instantáneas capturan momentos desconocidos, como la Virgen bajo el palio de la Hermandad del Patrocinio, antes incluso de la reorganización de la cofradía en 1888.

Durante la tertulia, se abordó el origen documental de la devoción, cuya primera mención se remonta a 1520. “La hermandad ya celebraba la función de la Expectación”, explicó Sánchez Rico, quien también situó el auge de la devoción a finales del siglo XIX, coincidiendo con el nacimiento del modelo de Semana Santa actual y la incorporación de palios y música como elementos clave del cortejo.

Los invitados recordaron el impulso estético de figuras como Recio, que en el primer tercio del siglo XX consolidaron una imagen inconfundible para la Esperanza de Triana: “El palio reflejaba el espíritu del barrio, con guiños a la forja, la cerámica…”, señaló Sánchez Rico. También evocaron a vestidores históricos como Paquito el Blanqueador, que dotó a la imagen de una personalidad única a través de su forma de vestirla.

Dani Otero, preguntado por el porqué del celo patrimonial de la hermandad actual, lo resumió así: “Lo principal es estar rodeado de los mejores, mucho consejo de fuera y sobre todo mucho cariño y ganas de trabajar”. Sobre la devoción personal, fue rotundo: “Desde pequeño me emociono con ella. Hay fotos que te dejan sin palabras”.

La conversación también evocó momentos recientes muy intensos, como el encuentro de la Virgen con niños enfermos durante su salida extraordinaria por la misión en el Polígono Sur. “Fue un bofetón de realidad”, confesó Sánchez Rico. “Vi niños metidos bajo el manto, llorando. Fue muy duro, pero también fue consuelo”.

Finalmente, ambos coincidieron en que el fervor por la Esperanza no ha hecho más que crecer. “La devoción de la Esperanza es como Rita Hayworth en el cine de los años 40: cuando aparece, ya no ves nada más”, afirmó Ignacio Sánchez Rico.