Ricardo Almansa recuerda a Javi Santos: “Su cuadrilla no anda fina”
La Pasión rindió homenaje a Francisco Javier Santos Arteaga, cofrade, costalero y policía local fallecido recientemente, a través del testimonio de Ricardo Almansa, quien fue durante más de tres décadas su capataz, amigo y compañero. Visiblemente emocionado, Almansa reconoció que la pérdida ha dejado profundamente tocados a quienes compartieron con él tantos años bajo las trabajaderas: “Su cuadrilla no anda fina, porque él ha marcado un sello muy importante”
El capataz recordó a Santos como una persona estrechamente vinculada al mundo de las hermandades desde su juventud. Ambos se conocían desde el barrio y compartieron una larga trayectoria en corporaciones de Sevilla y su provincia. Javi Santos trabajó a sus órdenes en pasos de Cantillana, Dos Hermanas, La Salle, la Sed y la Milagrosa, entre otros, además de participar en procesiones eucarísticas y de gloria.
“Se ha ido un amigo con mayúsculas, un hermano”
Almansa definió a Francisco Javier Santos como “un amigo con mayúsculas” y prácticamente un hermano. Destacó especialmente su carácter servicial, su implicación constante y su capacidad para hacerse presente en cualquier iniciativa. “Con él no pasaba desapercibido”, resumió el capataz, que recordó también su personalidad intensa, sentido del humor y su disposición para colaborar siempre que alguien lo necesitaba.
Dentro de la cuadrilla del Señor de la Esperanza de la Milagrosa, Santos desempeñaba una función especialmente reconocible. Era uno de los hombres encargados de marcar los cambios y de transmitir ánimo a sus compañeros. Almansa explicó que no solo se valora al costalero por la fuerza física, sino también por su capacidad para sostener al grupo en los momentos difíciles. En este sentido, consideraba a Javi una pieza fundamental: “Era la voz del Señor debajo del paso”
Su última conversación tuvo lugar durante la procesión del Sagrado Corazón de Jesús. Ambos hablaron de música procesional, de las nuevas composiciones de la Banda de las Cigarreras y de Virgen de los Reyes, y de cómo encajarlas en el recorrido del próximo Sábado de Pasión. Unos proyectos que quedaron pendientes y que, según Almansa, Javi vivirá ahora “desde otra dimensión”.
Una vida ligada a las hermandades y al servicio público
Además de su trayectoria como costalero, Francisco Javier Santos estuvo profundamente ligado a varias devociones sevillanas. Fue nazareno de la Macarena y mantuvo una relación especial con la Esperanza de la Trinidad, corporación a la que estuvo vinculado también por su condición de policía local de gala. El Cristo de la Sed ocupaba igualmente un lugar central en su vida cofrade.
Su compromiso profesional también le valió varios reconocimientos. Durante el programa se recordó que intervino para salvar a una persona en el río Guadalquivir y que participó en otras actuaciones de riesgo, entre ellas una intervención en una vivienda ante la amenaza de varias bombonas. Almansa subrayó que las medallas recibidas por aquellas acciones acababan en manos de su madre, a quien Santos atribuía buena parte de sus méritos.
El capataz recordó también las numerosas muestras de cariño recibidas durante el velatorio y agradeció la atención dispensada por el Tanatorio Nervión, la Parroquia de la Concepción y el director espiritual de la Milagrosa, José Antonio Plata. La despedida congregó a numerosos compañeros de cuadrilla, amigos, policías locales y representantes de distintas hermandades.
El mensaje de Almansa a sus costaleros
Más allá del recuerdo personal, Ricardo Almansa quiso convertir la muerte de Javi Santos en una llamada a la reconciliación. El capataz pidió a sus hombres que se vean más, que no pospongan los encuentros y que aprendan a ceder ante los conflictos. “Lo que ahora no sepamos solucionar, después ya será tarde”
Almansa reconoció que la pérdida también le ha servido para revisar actitudes personales y abrir nuevamente las puertas a quienes pudieron alejarse en algún momento. “Tenemos que ser mejores personas, ceder mucho más y no pensar siempre que llevamos la razón”, afirmó antes de dirigirse directamente a su amigo: “Mi Santos, esto va por ti”.
El recuerdo de Francisco Javier Santos permanecerá ligado a las cuadrillas en las que trabajó y, especialmente, a la del Señor de la Esperanza de la Milagrosa. Para Ricardo Almansa, su memoria seguirá viva mientras quede bajo aquellas trabajaderas un solo costalero que lo hubiera conocido: “Dentro de 25 o 30 años se seguirá hablando de aquel hombre divertido y peculiar que formó parte de esta cuadrilla”