Los Pajaritos reivindica la cara B del barrio más pobre en un centro social

La esencia del centro social radica en ser un punto de encuentro para quienes a menudo empezaron a trabajar desde jóvenes y no tuvieron acceso a una educación básica

 Personas mayores en el Centro Social Prodean en el barrio Los Pajaritos de Sevilla | PRODEAN
Personas mayores en el Centro Social Prodean en el barrio Los Pajaritos de Sevilla | PRODEAN
  1. Un espacio de apoyo social en Los Pajaritos
  2. Actividades y diversidad generacional
  3. Retos económicos y estructurales del centro social

Un espacio de apoyo social en Los Pajaritos

Los Pajaritos, barrio de Sevilla identificado en la última edición de los Indicadores Urbanos del INE (2025) como uno de los más desfavorecidos de España, busca mostrar otra realidad a través del Centro Social Prodean. Con la colaboración de voluntarios, esta iniciativa brinda atención a quienes optan por no abandonar la zona, entre ellos numerosas personas mayores y familias con recursos limitados, que encuentran allí un entorno seguro para formarse y relacionarse, más allá de los problemas de delincuencia y consumo vinculados habitualmente al barrio.

María García de Los Santos, directora de la Fundación Prodean, declaró a Europa Press que "atendemos a muchas personas mayores, a familias, personas que llevan aquí toda la vida y que no quieren abandonar su barrio. Son vecinos humildes, trabajadores y resilientes que buscan un espacio seguro donde poder socializar, aprender y mantenerse activos".

La Fundación Prodean, que sustenta este proyecto desde hace una década, se centra en apoyar social y educativamente a los residentes de Los Pajaritos. Desde su fundación en 1991, esta organización trabaja por la dignidad humana y la igualdad de oportunidades, ofreciendo talleres de informática, pintura, gimnasia y alfabetización para personas mayores, además de programas de refuerzo escolar y acompañamiento familiar para jóvenes y niños del barrio.

Actividades y diversidad generacional

De Los Santos señala que el barrio alberga principalmente vecinos mayores, muchos jubilados y que han vivido toda su vida en la zona, enfrentándose en ocasiones a la soledad y a la escasez de opciones de socialización. Se trata de personas laboriosas y con un fuerte arraigo comunitario que valoran profundamente su permanencia en el barrio a pesar de las dificultades que conlleva.

La esencia del centro social radica en ser un punto de encuentro para quienes a menudo empezaron a trabajar desde jóvenes y no tuvieron acceso a una educación básica. En este espacio aprenden, recuerdan, realizan manualidades, pintura y actividades literarias, mientras interactúan con otros residentes y voluntarios, muchos de ellos maestros jubilados que colaboran voluntariamente, según relata María García de Los Santos.

Paralelamente, los últimos años han visto la incorporación de nuevas generaciones, principalmente hijos de familias inmigrantes, quienes conviven junto a los habitantes tradicionales, aportando diversidad cultural y configurando un barrio con una realidad social compleja y plural.

Este centro social se configura así como un punto de encuentro, ayuda y oportunidades para los habitantes de Los Pajaritos, una comunidad que busca su transformación a partir de la convivencia, la educación y la participación activa.

En palabras de De Los Santos, "queremos que este centro sea una puerta abierta a la esperanza, un lugar donde los vecinos sientan que pueden aprender, compartir y construir juntos su futuro".

Retos económicos y estructurales del centro social

A pesar del carácter positivo de esta iniciativa y las posibilidades abiertas para los vecinos, los desafíos persisten. El centro debe afrontar las dificultades estructurales del barrio, marcado por la soledad y el envejecimiento de su población, con numerosos mayores viviendo en aislamiento y con escasos recursos.

Además, se lidia con la falta de formación básica de una parte de las personas mayores, que apenas saben leer o escribir, y con la creciente brecha generacional frente a la llegada de jóvenes familias inmigrantes. También existe una necesidad constante de fortalecer la convivencia y el sentido de comunidad, combatiendo el estigma social que pesa sobre Los Pajaritos.

"Queda mucho por hacer. Seguimos teniendo situaciones muy difíciles, pero confiamos en que con educación, acompañamiento y comunidad podemos cambiar muchas realidades", subrayó María García de Los Santos.

Desde el punto de vista financiero, esta iniciativa depende de una mezcla de recursos públicos y privados. El Ayuntamiento de Sevilla, a través del programa Sevilla Solidaria, junto con algunas subvenciones de la Junta de Andalucía, aportan fondos limitados. La mayor parte de la financiación procede de donaciones privadas, tanto de empresas como de numerosos microdonantes de Andalucía y Extremadura, lo que permite mantener en marcha el proyecto.

No obstante, la Fundación Prodean reclama una mayor implicación institucional, pedida principalmente en la reducción o exención del alquiler del local y en la concesión de ayudas estables que permitan expandir el espacio y contratar personal especializado, como trabajadores sociales, psicólogos y educadores.