El miedo viaja en AVE: el personal de los trenes recoge firmas ante la falta de medios, formación y seguridad

Un AVE en Santa Justa. | EP
Trabajadores de larga distancia aseguran asumir funciones de seguridad sin respaldo legal ni formación práctica suficiente y que la falta de recursos compromete la respuesta ante accidentes y emergencias

Los tripulantes de AVE y trenes de alta velocidad han decidido alzar la voz ante una situación que, según denuncian, pone en riesgo tanto su seguridad como la de los miles de viajeros que utilizan estos servicios cada día. Lo hacen a través de una petición de firmas en Change.org en la que reclaman más medios, mejor formación y un reconocimiento real de las funciones que desempeñan en situaciones de emergencia.

Quienes suelen ser identificados por los pasajeros como el personal que atiende el servicio a bordo recuerdan que su papel va mucho más allá. “Soy el que debe velar por tu seguridad como pasajero en el caso de que se produzca un accidente o cualquier emergencia”, explica uno de los impulsores de la iniciativa, que admite sentir miedo ante el progresivo deterioro de las condiciones de seguridad. Según relatan, los problemas de mantenimiento y la falta de recursos coinciden con una reducción de la formación específica en seguridad, algo que consideran inaceptable.

La reciente tragedia ocurrida en Adamuz ha actuado como detonante. Para el colectivo, este suceso “nos recuerda lo urgente que es mejorar YA los medios y la formación que tenemos las personas que, en caso de emergencia, tomamos las decisiones sobre cómo proceder, cómo y cuando evacuar un vagón o cómo velar por nuestra seguridad y la de los demás”. Por ello, piden apoyo ciudadano para forzar cambios inmediatos.

Bajo el título Tripulantes de AVE y trenes de alta velocidad pedimos más medios y formación en SEGURIDAD, la petición ya ha superado las 6.000 firmas y aspira a alcanzar las 7.500. Está promovida por Manuel Nieves Mogo y respaldada por el colectivo de Tripulantes de Alta Velocidad Española y Larga Distancia.

En un manifiesto fechado en Madrid el 27 de enero de 2026, los trabajadores expresan su profunda conmoción por el accidente reciente y trasladan su pésame a las familias de las víctimas, así como su apoyo a las personas heridas. Desde esa posición, lanzan una denuncia pública: existe una desprotección normativa, técnica y operativa que compromete gravemente la seguridad ferroviaria.

Uno de los puntos clave es el desajuste entre la clasificación contractual y las funciones reales. Aunque son considerados personal de atención comercial o restauración, explican que en emergencias asumen tareas esenciales de seguridad, organización del pasaje y evacuación, sin reconocimiento legal ni formación práctica suficiente, actualmente centrada en contenidos teóricos.

Los tripulantes recuerdan que esta situación no siempre fue así. Durante los primeros quince años de la alta velocidad en España sí existía una formación integral en seguridad, con cursos específicos y coordinación directa con maquinistas y supervisores. La eliminación de estos protocolos, aseguran, supone un claro retroceso en los estándares de seguridad.

A ello se suma una grave incomunicación operativa. Denuncian que no cuentan con sistemas eficaces para comunicarse con interventores, maquinistas o centros de gestión, pese a ser identificados ante los pasajeros como personal responsable. Carecen de herramientas básicas como teléfonos corporativos o walkie-talkies, lo que puede resultar crítico en una emergencia. Además, alertan de que hay trenes que circulan en doble composición sin interventor, aumentando la vulnerabilidad del sistema.

El colectivo también pone el foco en las condiciones laborales: jornadas excesivas, exposición continuada a vibraciones, riesgos musculoesqueléticos y una elevada carga psicológica, intensificada tras los últimos acontecimientos. Subrayan que la seguridad no puede depender del sacrificio personal ni de la buena voluntad de los trabajadores.

Entre sus reivindicaciones figuran el reconocimiento legal de las tripulaciones como personal esencial de seguridad, una formación práctica y periódica, la dotación inmediata de medios de comunicación operativos y el establecimiento de mínimos de tripulación basados en criterios de seguridad y no solo comerciales.