Ingrid, Kristin, Leonardo y Marta se llevan por delante 376 árboles en Sevilla

Restos de árboles junto al paseo Juan Carlos I. | EP

Las cuatro borrascas Ingrid, Kristin, Leonardo y Marta han impactado de lleno en el arbolado de la ciudad de Sevilla, que ha registrado casi mil incidencias en ejemplares y la caída completa de 376 árboles, un tren de borrascas que afectó al 0,5 % del total de la masa arbórea, con una pérdida total del 0,18 %, un impacto que los técnicos de gestión del riesgo de arbolado del Ayuntamiento consideran “razonable y acorde a un episodio meteorológico extraordinario”.

Según ha informado el Ayuntamiento de Sevilla, el tren de borrascas Ingrid, Kristin, Leonardo y Marta, registrado entre el 20 de enero y el 7 de febrero, ha provocado en Sevilla 978 incidencias relacionadas con el arbolado urbano. De ellas, 376 fueron caídas completas de árboles, mientras que el resto correspondieron a roturas de ramas u otros fallos estructurales.

El distrito con mayor número de incidencias fue Norte (250), seguido de Sur (194) y Triana (139). También registraron cifras destacadas Este-Alcosa-Torreblanca (79) y Nervión (61).

Durante estos episodios se revisaron de forma específica más de 3.000 árboles y palmeras en la ciudad, además del seguimiento ordinario que se realiza durante todo el año.

Según el Ayuntamiento, “la planificación preventiva permanente, con más de 10.000 inspecciones anuales y criterios técnicos actualizados, ha permitido limitar los efectos del episodio meteorológico y evitar consecuencias mayores”.

Entre las causas de este impacto, los técnicos municipales señalan que las borrascas dejaron rachas cercanas a los 100 km/h y lluvias intensas y persistentes que saturaron el suelo. “Esta combinación reduce la capacidad de anclaje de las raíces y explica los vuelcos registrados”, apuntan.

Según los técnicos expertos en gestión del riesgo de arbolado del Ayuntamiento, además del factor meteorológico influyeron condicionantes estructurales históricos en determinados ejemplares, como los defectos radiculares derivados de plantaciones realizadas hace décadas; las limitaciones de espacio en alcorques reducidos y suelos compactados; y las afecciones radiculares asociadas a aperturas reiteradas del suelo en entornos urbanos consolidados.

Además, destacan que los pinos en praderas presentaban raíces espiralizadas por defectos en el proceso de producción o plantación y un número considerable de cipreses, en especial en el cementerio, afectados tenían limitaciones de espacio radicular.

También se han detectado casos de palmeras con estrechamientos del estípite derivados de prácticas inadecuadas durante procesos de trasplante realizados en el pasado, así como vuelcos vinculados a afecciones radiculares históricas ocasionadas durante la ejecución de infraestructuras urbanas.

Los especialistas subrayan además que existen defectos internos no visibles (tanto en la madera como en el sistema radicular) que resultan extremadamente difíciles de detectar incluso mediante inspecciones técnicas y que, en escenarios meteorológicos excepcionales, pueden desencadenar fallos estructurales.

Los expertos consideran “razonable” el impacto porque pese a la intensidad del episodio -con rachas próximas a 100 km/h y suelos saturados- el temporal afectó aproximadamente al 0,5% del arbolado municipal, con una pérdida completa del 0,18 % del total de árboles y palmeras de la ciudad. “Este resultado razonable y acorde a un episodio meteorológico de carácter extraordinario, teniendo en cuenta la magnitud del fenómeno”, señalan desde el Ayuntamiento.

Además, atribuyen este comportamiento proporcional a la gestión preventiva estructural que el Servicio de Parques y Jardines desarrolla de manera permanente durante todo el año, basada en planificación técnica y control continuo.

Entre estas acciones han destacado el Plan de Gestión del Riesgo con más de 10.000 inspecciones anuales, que permite detectar defectos internos y adoptar medidas correctoras de forma anticipada; los planes de poda adaptados a criterios técnicos actuales; la gestión específica de palmeras para reducir carga en copa y resistencia aerodinámica; las talas preventivas de ejemplares con defectos estructurales graves cuando así lo determinan las inspecciones; y la mejora progresiva del diseño de los espacios de plantación.

Además, han querido destacar que, en materia de nuevas plantaciones, se están ampliando las dimensiones de los alcorques y mejorando su diseño para favorecer un adecuado desarrollo radicular. Y añaden la implantación de soluciones de suelo estructural, como ya se ha ejecutado en Sevilla Este y se contempla en futuras actuaciones vinculadas a las obras del metro, con el objetivo de aumentar el volumen efectivo de suelo disponible y mejorar la estabilidad del arbolado viario.

Asimismo, se aplican controles de calidad en nuevas plantaciones para evitar defectos como la espiralización radicular detectada en ejemplares plantados hace décadas, concluyen desde el Ayuntamiento.