Las hermandades sostienen con más de 151.000 euros el Fondo Común de la Archidiócesis

Presentación de la Información Económica correspondiente al ejercicio 2025 | ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA

Las hermandades de la Archidiócesis de Sevilla aportaron durante 2025 un total de 151.794,37 euros al Fondo Común Diocesano, el sistema mediante el que las corporaciones colaboran en el sostenimiento de la Iglesia sevillana y de sus diferentes iniciativas pastorales, asistenciales y formativas. Los datos, incluidos en la Información Económica 2025 publicada recientemente por la Archidiócesis, permiten conocer no solo la cuantía global de estas aportaciones, sino también cómo se distribuyen por territorios y cuál es el peso que tienen las hermandades de la capital respecto a las de la provincia.

El informe refleja que las corporaciones de Sevilla capital continúan siendo el principal soporte económico del Fondo Común. En concreto, las dos vicarías de la ciudad reunieron 109.163 euros, una cifra que representa aproximadamente el 71,9 % del total. Frente a ello, las hermandades del resto de la Archidiócesis aportaron 42.631,37 euros, lo que supone el 28,1 % restante.

Esta diferencia, sin embargo, debe entenderse dentro del contexto de la propia Archidiócesis. Sevilla capital concentra un elevado número de hermandades históricas y de gran dimensión, con miles de hermanos, un importante patrimonio artístico y una intensa actividad cultual, patrimonial y asistencial durante todo el año. Todo ello repercute en una mayor capacidad económica y, por tanto, en unas aportaciones superiores a las de otras corporaciones de menor tamaño.

Las aportaciones más elevadas del ejercicio

Entre las cantidades más destacadas registradas en el Fondo Común Diocesano figuran las siguientes aportaciones:

  • La Macarena: 22.000 euros.
  • Cautivo de San Pablo: 7.000 euros.
  • San Gonzalo: 6.000 euros.
  • Pasión: 4.188 euros.
  • Los Gitanos: 3.500 euros.
  • La Estrella: 3.000 euros.
  • Los Estudiantes: 3.000 euros.
  • Los Panaderos: 3.000 euros.

Especialmente significativa resulta la aportación de la Hermandad de la Macarena, cuyos 22.000 euros representan aproximadamente el 14,5 % de toda la recaudación obtenida a través del Fondo Común Diocesano durante 2025, algo que viene siendo ya una tónica habitual en los últimos años.

La concentración territorial de las aportaciones

El documento también permite comprobar cómo la recaudación se concentra en determinados puntos de la Archidiócesis. Los arciprestazgos de San Leandro y San Isidoro reúnen conjuntamente más de la mitad de todas las aportaciones realizadas por las hermandades, consolidándose como las zonas con mayor contribución económica.

  • San Leandro: 42.550 euros (28 % del total).
  • San Isidoro: 36.663 euros (24 %).
  • Triana-Los Remedios: 13.600 euros (9 %).

En conjunto, estos dos primeros arciprestazgos concentran algo más del 52 % de todo el dinero recaudado para el Fondo Común Diocesano, lo que vuelve a evidenciar el peso específico que tienen las hermandades del casco histórico y de algunas zonas con mayor tradición cofrade de la ciudad.

Un esfuerzo que no admite comparaciones

Las cifras publicadas por la Archidiócesis deben interpretarse con cautela y teniendo en cuenta la realidad de cada corporación. El importe de las aportaciones depende de numerosos factores, como el número de hermanos, la dimensión del patrimonio que cada hermandad debe conservar, los gastos derivados de su actividad anual o la capacidad económica de sus propios miembros.

Por ello, una aportación superior no implica necesariamente un mayor compromiso con la Archidiócesis, del mismo modo que una cantidad más reducida no debe interpretarse como una menor implicación. El Fondo Común reúne a corporaciones muy diferentes entre sí, desde algunas de las hermandades más numerosas de Andalucía hasta pequeñas cofradías de municipios sevillanos que realizan su contribución de acuerdo con sus posibilidades.

De hecho, uno de los aspectos que pone de relieve el informe es precisamente el carácter colectivo de esta iniciativa. Más allá de las diferencias económicas existentes entre unas y otras corporaciones, el documento refleja la participación de hermandades repartidas por toda la Archidiócesis, configurando un modelo de colaboración común que permite sostener buena parte de la actividad pastoral y diocesana.