Fran Gómez: “Sobra protagonismo en el capataz en Sevilla”
La serie Sangre de tu sangre volvió a La Pasión con una conversación marcada por la tradición familiar del martillo. Fran Gómez Calado, hijo de Juan José Gómez, y Julián Jiménez, hijo de Julián Jiménez, compartieron en 7TV Sevilla su manera de entender el oficio de capataz, una vocación heredada en casa y vivida desde la infancia junto a sus padres.
En el caso de Fran Gómez, su primer recuerdo delante de un paso se remonta a 1992, en el Corpus de La Puebla del Río. Desde entonces, su trayectoria ha estado ligada al mundo del martillo y también a la música, una faceta que sigue ocupando un lugar esencial en su vida. Preguntado por su principal devoción, sorprendió al señalar a la Esperanza de la Yedra de Jerez: “Esa imagen me caló hondo”, reconoció emocionado.
Julián Jiménez, por su parte, situó su devoción en la Esperanza de la Trinidad, a la que definió como “mi esperanza”. El capataz recordó sus primeros pasos junto a su padre, cuando aún era un niño y tenía que ser cogido en brazos para llamar al paso de San Juan Bosco. “Aprendo de él todos los días, pero al final tú tienes que ser tú mismo”, explicó.
Ambos coincidieron en que el capataz debe ocupar un lugar discreto dentro de la cofradía. Fran Gómez fue especialmente claro: “Sobra protagonismo en el capataz en Sevilla en general. Deberíamos pasar a un segundo plano”. En la misma línea, Julián Jiménez defendió que lo importante “es la Virgen, el Señor” y que el capataz solo debe servir de guía a los costaleros.
La tertulia también abordó la fidelidad dentro de las cuadrillas. Para Gómez, el costalero debe ser leal al capataz mientras pertenezca a su equipo: “Si la Hermandad elige a una persona para ese cargo, debe confiar en esa persona para bien y para mal”. Julián Jiménez añadió que esa relación debe estar basada en la confianza: “Yo soy sus ojos y ellos son mis pies”.
Uno de los momentos más personales llegó al hablar de sus padres. Fran Gómez aseguró que ser hijo de Juan José Gómez no le pesa, sino que le enorgullece: “Sentir el aprecio que la gente le tiene a mi padre me enorgullece”. Julián Jiménez, visiblemente emocionado, expresó algo similar sobre su padre: “Yo siempre quiero ser como él”.
El programa dejó también una reflexión sobre el presente del costal. Los dos defendieron que el costalero debe tener oficio, pero también fe. “No es compatible ser costalero sin sentir nada por lo que llevas arriba”, afirmó Fran Gómez, que insistió en que bajo un paso debe haber algo más que afición.
La conversación terminó con las devociones de ambos. Fran Gómez reveló que lleva tatuados los ojos de la Esperanza de la Yedra y confesó que, aunque un día dejara de participar en su procesión, su devoción no cambiaría. Julián Jiménez, al hablar de la Esperanza de la Trinidad, resumió su vínculo con una frase rotunda: “Para mí la Esperanza lo es todo”.