Bellavista y Bermejales, junto con el Aljarafe, con los coles con más contaminación

Los entornos de los centros escolares de los barrios sevillanos de Bellavista y Bermejales, además de los de buena parte de los municipios del Aljarafe, sufren una alta exposición a la contaminación, según los análisis realizados por Ecologistas en Acción, que denuncia que solo 17 de los 412 entornos analizados cumplen con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir, en el 96 % de ellos se respira aire nocivo para la salud.

El estudio se centró en medir los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en las proximidades de once centros educativos en el Aljarafe de Sevilla y barriadas sevillanas, incluyendo Mairena del Aljarafe, Bormujos, Valencina de la Concepción, Gines, Camas, Sanlúcar La Mayor, Bellavista y Bermejales. La selección abarcó educación primaria y secundaria, ubicados en zonas con diversa densidad de tráfico, complementando la investigación con dispositivos calibrados junto a estaciones oficiales de calidad del aire de la Junta de Andalucía.

Los resultados indicaron que todas las mediciones superan los 10 μg/m3 recomendados por la OMS para este contaminante, salvo el sensor instalado en el Instituto de secundaria Las Encinas de Valencina de la Concepción, localizado en una zona de baja exposición.

En el área metropolitana, el 43 % de los centros estudiados -incluyendo el colegio Arturo Giner en Camas, el instituto Cavaleri y el colegio Aljarafe en Mairena del Aljarafe- superan los 20 μg/m3, el límite anual propuesto en la Directiva de Calidad del Aire aprobada en octubre de 2024. Esta normativa será obligatoria en todos los países de la Unión Europea a partir de 2026 y debe estar plenamente adaptada antes de 2030.

En las barriadas sevillanas, todas las mediciones sobrepasan ese límite de 20 μg/m3, destacando particularmente los centros Marie Curie en Bermejales y el instituto Bellavista, con valores superiores a 25 y 30 μg/m3, respectivamente.

Impacto del dióxido de nitrógeno en la salud y recomendaciones

El dióxido de nitrógeno es un contaminante que afecta negativamente a las vías respiratorias, ojos y mucosas. A altas concentraciones provoca irritación, y a niveles moderados está vinculado al desarrollo de bronquitis. Además, la exposición, incluso por debajo de los límites legales, afecta especialmente a grupos vulnerables como niños, jóvenes y personas mayores, provocando mayor reactividad bronquial en asmáticos, reducción de función pulmonar en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas y un aumento del riesgo de infecciones respiratorias en niños. De hecho, la OMS recomienda límites cuatro veces más estrictos que la legislación vigente.

Se subraya la urgencia de mejorar la información disponible sobre la calidad del aire en los entornos escolares, complementando las estaciones oficiales con mapas de distribución y campañas específicas de medición.

Medidas necesarias para entornos escolares saludables

Ecologistas en Acción reitera que para proteger la salud infantil y garantizar un ambiente escolar seguro, se requiere implementar medidas concretas para disminuir la contaminación cercana a los centros educativos, tales como:

  • Pacificar el 100 % de los entornos escolares, limitando el tráfico motorizado.
  • Reducir la velocidad de circulación a 20 km/h en las proximidades.
  • Controlar y monitorizar la contaminación atmosférica y acústica.
  • Establecer caminos escolares y carriles bici seguros que fomenten la movilidad activa.
  • Potenciar el transporte público, compartido, en bicicleta y a pie.
  • Eliminar aparcamientos en el interior de los centros escolares.
  • Limitar aparcamiento y tráfico en calles próximas, transformándolas en zonas verdes o áreas de juego.
  • Naturalizar los espacios escolares para mejorar la calidad ambiental y mitigar el efecto isla de calor, favoreciendo la actividad física al aire libre.
  • Aplicar la normativa vigente sancionando infracciones como la doble fila en las puertas de los colegios.

Estas iniciativas están orientadas a promover una movilidad sostenible y segura, reduciendo significativamente la contaminación generada por el tráfico motorizado y, con ello, mejorando la salud de la población escolar.