Ayesa, el gran negocio con futuro que dejará de tributar en Sevilla
La familia Manzanares, que obtendrá unos 323 millones, y AMCE ultiman la compra de la rama de ingeniería a la canadiense Colliers tras vender la digital al consorcio liderado por el Gobierno vasco. El futuro de la rama digital lo marcará la bolsa
La multinacional de servicios digitales e ingeniería Ayesa dejará de ser sevillana en unos meses, el tiempo que transcurra en cerrarse oficialmente la compra de la rama digital al consorcio liderado por el gobierno vasco y en materializarse la adquisición por parte de la multinacional canadiense Colliers de la rama de ingeniería. Un negocio rentable, con futuro, que tiene entre sus condiciones de adquisición plantear un proyecto solvente, garantía de empleo y mantener la actual dirección, pero que deja mucha incertidumbre en la plantilla de Sevilla y una cosa clara: las decisiones sobre su futuro se tomarán en el País Vasco y en Canadá.
Ayesa, con casi mil millones de facturación y 13.000 empleados en todo el mundo, unos 3.500 sólo en Sevilla, va a cerrar en breve la venta de la rama de ingeniería (Ayesa Engineering) y con toda seguridad lo hará a Colliers, una multinacional de servicios inmobiliarios, ingeniería y gestión de servicios de Canadá. La familia Manzanares y el fondo de capital riesgo A&M Capital Europe (AMCE) se embolsarán 500 millones de euros y la operación mantiene el mismo objetivo que la de la rama digital: buscar el inversor con el mejor proyecto industrial que garantice el mantenimiento del empleo y también el equipo directivo.
Las operaciones
La venta de Ayesa IT, la rama digital, se ha cifrado en 480 millones, con lo que la familia Manzanares, que poseía en torno al 33% del accionariado tras la entrada de AMCE, ha percibido unos 158 millones de euros, mientras que la operación de Ayesa Engineering, si se cierra en los términos que se han conocido, le reportará 165 millones, es decir, 323 millones en números redondos en total.
La diferencia con la adquisición de Ayesa Digital está en los compradores. La práctica habitual de Colliers, como ya hiciera con Englobe, es mantener la operativa en la sede original de la compañía, que en el caso de Ayesa sería Sevilla aunque de sus 3.200 trabajadores, sólo 1.300 operan en España. Eso sí, las decisiones se tomarán, una vez cerrada la compra y pasado el periodo de transición, en el consejo de administración con sede en Canadá, al margen del equipo directivo con José Luis Manzanares Abasolo al frente.
En el caso de Ayesa Digital (Ayesa IT), ha sido un consorcio formado por el Gobierno vasco (a través de Finkatuz), Kutxabank (a través de Indar Kartera) y Fundación BBK, junto con Teknei, los que se han hecho con la compañía para devolver a Euskadi su Ibermática que adquirió hace apenas cuatro años la propia Ayesa, garantizar sus dos mil empleos locales y que crezca su tejido empresarial. Y todo se hará desde el País Vasco, donde se tomarán las decisiones, aunque la familia Manzanares mantenga el bastón de mando en el periodo de transición hasta el closing, es decir, hasta que se cierre la financiación y se firme el contrato final una vez pase por el visto bueno de Competencia, unos cuatro meses de media.
No obstante, ya tenían su sede social en el País Vasco tres de las empresas que conformaban Ayesa IT: Ayesa Euskadi (Ibermática); Atech Business Operations (la antigua Sadiel) y Ayesa Servicios Avanzados (Proxya y Emergya). Sólo permanecían en Sevilla Atech Advanced Solutions y Atech BPO. Y ahí está el temor de la plantilla, que una vez se formalice la venta y transcurra un tiempo prudencial, los movimientos accionariales también afecten a los trabajadores y se apueste más por lo vascuence.
Fuentes de la empresa recuerdan, no sólo que los proyectos se han elegido porque garantizan el empleo sino que destacan que, en el ámbito tecnológico, “cuesta mucho” fidelizar este perfil de empleados y que, por su propia naturaleza, pueden trabajar desde cualquier punto. Aún así, la salida futura para la sección tecnológica de Ayesa lo marcará Teknei, cuyo objetivo es integrarlas para poner sacarlas a bolsa, lo que garantizaría su futuro, según las fuentes consultadas.
Manzanares, sin acciones
Con el cierre de las dos operaciones, la familia Manzanares se desprenderá del cien por cien de las acciones de las dos ramas, la digital que mantiene contratos con decenas de administraciones, entre ellas la propia Junta de Andalucía, con numerosos servicios, y empresas de relevancia como Endesa, y la tradicional de ingeniería, su origen desde el año 1966, en la que se integró José Luis Manzanares Japón, el considerado fundador del imperio.
Su hijo, José Luis Manzanares Abasolo, se mantendrá como CEO de la compañía al igual que el equipo directivo, al menos eso es lo que estipulan los contratos de compraventa, el cerrado y el que está por cerrar, aunque las decisiones se tomen alrededor de la Lehendakaritza en Vitoria, en la sede de Teknei en Bilbao o en Toronto, donde radica Colliers o, en su defecto, en Madrid, donde tiene su oficina en España. Eso sí, desde la compañía destacan la labor de un equipo directivo que ha incrementado la facturación de Ayesa en dos dígitos y que ha triplicado su volumen de negocio en menos cinco años desde la entrada de capital de AMCE.
Es el mercado y el capital, pero al apartado social no le convencen los números y sí que temen las deslocalizaciones y la pérdida de presencia que implica la doble operación que hará que Ayesa deje de ser símbolo de Sevilla y también de Andalucía. Varios de los miembros del comité de empresa de Ayesa IT del sindicato UGT ya se han reunido con el grupo municipal del PSOE para que se garantice el empleo e intentar presionar desde el Ayuntamiento para que la Junta de Andalucía compre la participación que vendió en 2022 de la antigua Sadiel, algo que ni siquiera valoran desde la Consejería de Economía.
“Una obligación moral”
“Es una obligación moral. Igual que ha hecho el consorcio vasco, la Junta debería implicarse, otra cosa es que lo quieran hacer”, decía Miguel Marín, miembro del comité de empresa de Ayesa IT y expresidente del mismo, convencido de que se puede hacer presión para revertir la posición de la Junta, más en año electoral.
Desde CCOO, la secretaria de Servicios en Sevilla, Claudia Caus, no sólo ha cuestionado el “desinterés” del Gobierno andaluz por un sector productivo de futuro como éste, sino que ha criticado que desde Ayesa, “en su línea habitual”, no haya ofrecido a los trabajadores “ninguna información, ni de qué va a ocurrir con los tres centros de trabajo después de esta venta ni con los empleos asociados”.
Pocas esperanzas en un cambio de actitud del Gobierno andaluz tienen desde el sindicato ASC, que ya venía advirtiendo de las consecuencias que los cambios accionariales podía tener en la calidad del empleo, en los centros de trabajo de todo el país y no sólo en Sevilla, y en el efecto que tendrá para la economía local y andaluza el traslado del negocio a Euskadi o Canadá. “No vamos a mercadear con los puestos de trabajo”, advertía Marcos Prado, que considera que tanto el resto de sindicatos como, especialmente, PSOE y PP tienen su responsabilidad, el primero por vender Sadiel a Ayesa y el segundo, por desprenderse de las acciones que aún conservaba.