Alejandro Blanco: “Prefiero una marcha que cale con el tiempo a una que se consuma rápido”

Alejandro Blanco reivindicó el pasado martes en La Pasión la música procesional como un lenguaje emocional que debe perdurar en el tiempo, alejándose de las modas pasajeras. “Prefiero una marcha que cale con el tiempo a una que se consuma rápido”, subraya, insistiendo en que su objetivo es emocionar y acompañar al paso sin restarle protagonismo.

Durante la entrevista, el compositor recuerda sus inicios marcados por su padre, quien le regaló su primera trompeta como incentivo en los estudios. Aquel momento fue clave en su vocación: “Eso fue increíble… verla allí tan brillante, sacarla del plástico…”. Desde entonces, su camino ha estado ligado a bandas de referencia, donde ha crecido tanto a nivel personal como musical.

Sobre su proceso creativo, Blanco admite su irregularidad: “Yo puedo hacer una marcha en tres horas o no componer en seis meses”. Aun así, recalca que siempre piensa en el cofrade: “Intento que ese momento para el que está viendo el paso sea lo mejor posible”.

El compositor también se muestra crítico con la situación actual, especialmente por el impacto de las redes sociales. “Esto es un follón”, afirma, lamentando la pérdida de naturalidad en la creación musical y el aumento de la presión sobre bandas y autores. En su opinión, esta dinámica ha favorecido una producción excesiva y decisiones precipitadas.

Pese a ello, Blanco defiende el nivel de la música procesional y confía en el criterio del tiempo como juez definitivo: “La música que permanece la decide el tiempo”. Para él, el verdadero éxito no está en la popularidad inmediata, sino en lograr que una marcha siga emocionando años después.