Una borrasca llamada Atleti ahoga al Betis con un chaparrón de goles
El ambiente previo a estos cuartos de final de Copa del Rey entre el Real Betis y el Atlético de Madrid fue una auténtica fiesta pintada de verde y blanco. Ya fuera con bengalas en los aledaños o con luces dentro de La Cartuja, la afición bética se encargó de meter el primer gol en esta eliminatoria.
Lo que nadie se esperaba es que el conjunto colchonero fuera tan superior desde el principio. Los muchachos del Cholo dominaron la posesión, creando ocasiones peligrosas constantemente, ya fuera combinando o a balón parado. De hecho, el primer gol de los rojiblancos llegó en un saque de esquina en el que Hancko se impuso a todos en el primer palo para cabecear un balón que Adrián se comió en una mala salida.
El segundo de los visitantes pudo llegar a los pocos minutos, pero Lookman no estuvo acertado ni en el mano a mano que le regaló Baena, ni en el remate que se le fue alto casi en el área pequeña.
La zaga heliopolitana estaba sufriendo una barbaridad y encima arriba los atacantes tampoco tenían su día, ya que el Chimy Ávila podría haber empatado el choque de no haberse dormido dentro del área, estuvo muy lento el argentino.
Y de perdonar el 1-1, se pasó acto seguido al 0-2. Gran jugada coral por la banda izquierda de los madrileños que acabó en un pase atrás de Ruggeri que Giuliano envió al fondo de la red de forma cómoda. La eliminatoria se le ponía cuesta arriba a los locales, que veían como eran superados una y otra vez por un perfecto juego asociativo de sus rivales.
Deossa y Antony lo intentaron con disparos lejanos, pero esta noche la mirilla verdiblanca no estaba bien calibrada. Todo lo contrario que la de los indios, cuyas flechas daban todo el rato en el centro de la diana. Es más, el nuevo apache de Simeone, Ademola Lookman se marcó una jugada de genio en el minuto 38 para hacer el tercero: En una contra ejecutada a la perfección, recibió un pase al hueco de Barrios, dejó sentado a Deossa, se deshizo de Llorente y la puso ajustada al palo.
Ya en la segunda mitad, Pellegrini intentó arreglar el desastre con un triple cambio, sacando a Fidalgo, Natan y Ángel Ortiz. Pero ni las sustituciones, ni la lesión de Barrios cambiaron el rumbo del choque. Tanto es así que el cuarto tanto llegó a la hora de partido, gracias a un misil de Griezmann que le pasó a Adrián entre los brazos.
Algunos de los aficionados del barrio de la alegría comenzaron a desfilar camino de la salida e irónicamente se mostró en las pantallas del estadio como se había batido el récord de asistencia con 66.810 espectadores.
Finalmente, llegaría la dolorosa manita con un gol de Almada y el Betis tuvo que despertar de su sueño de celebrar otra Copa del Rey en Plaza Nueva.